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Texto de contratapa
"Los
docentes nos encontramos inmersos en un escenario con fronteras
menos definidas de lo que en general se piensa. Por un lado,
debemos estar muy atentos a la realidad para ajustar nuestras
actuaciones a ella, ya que de lo contrario nuestra tarea puede no
ser de utilidad para los alumnos. Pero, a la vez, se nos pide que
desarrollemos en nuestro alumnos los valores y las actitudes
necesarias para mejorar la convivencia, el medio ambiente, etcétera.
No podemos dejar de soñar, ése es en parte nuestro trabajo.
Debemos ser creativos y albergar la esperanza de alcanzar lo que
somos capaces de atisbar en el horizonte al que nos dirigimos con
nuestros alumnos. Sólo si somos atrevidos para adelantarnos a los
problemas posibles, si rompemos los estrechos moldes en los que a
veces está encerrada la escuela, podremos provocar entusiasmo por
aprender. Es aquí donde nuestro oficio deja de ser una profesión
para entrar en el gremio de los artesanos, porque en esta tarea no
hay recetas infalibles que nos valgan. Somos nosotros mismo, con
nuestros conocimientos propios y nuestra imaginación, los
responsables de crear. Quien crea cosas nuevas es considerado un
artista, y todo artista vive en una tierra de frontera entre lo
que es y lo que puede ser, se mueve en el filo de la realidad,
vivo por momentos en un maravilloso desequilibrio. Por ello, una
cierta inestabilidad y conflicto son, a mi juicio, inherentes a
esta profesión, cuando se la ama y se vive con la pasión
necesaria".
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